Farmacéutica destacada – Graciela Angiolini
En esta entrega del ciclo de entrevistas a colegas comprometidos con su vocación, conversamos con Graciela Angiolini, farmacéutica egresada de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Farmacia y Bioquímica, en el año 1997. Además de su labor en la farmacia comunitaria, Graciela es miembro de la Comisión Directiva del Colegio de Farmacéuticos de Buenos Aires de Morón, Hurlingham e Ituzaingó, y del Colegio de Farmacéuticos Central de la Provincia de Buenos Aires.
Su recorrido profesional es amplio: comenzó en una cadena de farmacias en Capital Federal, trabajó en La Ferrere y más tarde en la ciudad de La Plata, donde pasó de ser empleada a propietaria de una farmacia. Hace ya 23 años se instaló en Hurlingham, provincia de Buenos Aires, donde fundó Farmacia Angiolini, proyecto que sostiene con dedicación desde entonces.
Al compartir su mirada sobre la situación actual de la profesión farmacéutica, Graciela señala con claridad los desafíos que enfrenta el sector: “Creo que, por diferentes circunstancias y decisiones políticas del sector, se trabajó en una línea más comercial y menos dedicada a lo profesional o a la defensa de nuestras incumbencias, lo que hizo que nos termináramos orientando hacia una política más mercantilista (sobre todo en el sector que trabajo) y no hacia lo profesional sanitario, lo que hizo que entraran al mercado farmacéutico otros actores que no pertenecían al sector, pero sí con mucho poder económico, lo que afectó a las farmacias más pequeñas o medianas, que no tienen hoy tantas herramientas para poder defenderse y competir. También otras profesiones avasallaron nuestras incumbencias. Todas estas situaciones han llevado a todo el sector a estar más deteriorado, sumado a que la sociedad no tiene el conocimiento de la importancia en términos de utilización, seguridad y calidad que tiene el medicamento. Esto hace que no se nos valore.”
Sin embargo, frente a ese panorama, Graciela también vislumbra oportunidades valiosas para reposicionar al farmacéutico como actor clave del sistema de salud: “Considerando que hay mucha preocupación por el gasto y la falta de servicio en el sistema de salud, sobre todo del gasto de medicamentos, creo que hay una oportunidad para generar estrategias profesionales inteligentes que visibilicen la importancia del farmacéutico en el sistema de salud. No sólo como parte clave en la atención primaria al paciente, sino también porque asegura toda la cadena de comercialización. Somos un eslabón clave desde lo profesional y económico del sistema entero. Solo necesitamos darnos cuenta. Ni hablar de la función hospitalaria o la farmacovigilancia, que es una incumbencia nuestra que no estamos utilizando y me parece que hoy es una de las claves.”
Cuando le preguntamos por su vínculo con organizaciones solidarias, Graciela comparte con humildad su participación: “Sí, participé aportando mi granito de arena en algunas oportunidades para ayudar a quienes no tienen acceso al medicamento.” Y reafirma la importancia de ese compromiso: “Sin duda. La acción solidaria y el compromiso con la profesión farmacéutica son fundamentales para abordar los desafíos actuales y mejorar la situación de la profesión. Cada pequeño aporte cuenta, y es importante que los farmacéuticos nos involucremos en la promoción de la salud y el bienestar en la sociedad, sobre todo con quienes más están necesitados de acceder a nosotros. Sabiendo también que FSFA se maneja con requerimientos específicos y no deja al azar los medicamentos en las zonas donde se trabaja. Conozco perfectamente el compromiso y la profesionalidad de los integrantes de FSFA, e invito a todos mis colegas a sumarse a la institución para fortalecer su labor y llegar cada vez a más personas que necesitan acceder a un medicamento seguro y de calidad.”
A modo de cierre, Graciela deja un mensaje especialmente dirigido a los colegas más jóvenes:
“No darse por vencido. La profesión ofrece miles de alternativas en el ejercicio profesional donde cada uno puede encontrar lo que más le guste, convenga o le haga feliz. No todos tenemos las mismas necesidades. Pero saber que el compromiso por el que uno eligió ser farmacéutico debe estar. Hoy más que nunca debemos entender que ese compromiso debe tener una bajada de línea clara y concreta, para lograr realmente ser parte de ese equipo de salud que a veces se resiste a nosotros, pero del cual somos un eslabón clave.”
“Si logramos eso, los más jóvenes podrán ejercer la profesión y vivir dignamente de ella. Pero hay que visualizarlo, creer que es el camino, comprometerse e involucrarse individualmente.”
Las palabras de Graciela Angiolini nos inspiran a mirar con más profundidad y esperanza el camino profesional. Su experiencia, su claridad y su compromiso cotidiano reflejan una verdad esencial: cuando se ejerce con vocación, ética y sensibilidad social, la farmacia no es solo un espacio de trabajo, sino un lugar desde donde cuidar y transformar realidades. Que su testimonio motive a nuevas generaciones a confiar en su formación, en sus convicciones y en la potencia que tiene el trabajo colaborativo para construir una profesión más fuerte, visible y humana.
